Duración del Contrato

  • Contrato de Arrendamiento

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  • "Duración del Contrato"


    Descripción de la Duración del Contrato


    "El contrato comenzará a regir a partir del día __________, concertándose el arrendamiento por el plazo de un año."
    "Concluido el período contractual pactado, el contrato se prorrogará de modo tácito, por periodos también de un año, mientras alguna de las partes no notifique a la otra, con una antelación de quince días a la fecha de vencimiento del contrato o de alguna de sus eventuales prórrogas, su deseo de darlo por terminado.


    "En cualquier caso, si el arrendatario quisiera desistir del cumplimiento total del contrato, deberá de indemnizar al arrendador con una cantidad equivalente a una mensualidad de la renta en vigor por cada año del contrato que reste por cumplir. Los períodos de tiempo inferior a un año, darán lugar a la parte proporcional de la indemnización.

    "La parte arrendataria renuncia expresamente al derecho de subrogación que le concede el artículo 16 de la Ley 29/1994, para cuando haya transcurrido el plazo de cinco años."

    El contrato de arrendamiento, como cualquier otro contrato debe tener una duración determinada. La forma de determinar la duración del contrato va a variar mucho en función de las necesidades y expectativas tanto del arrendador como del arrendatario. De ese modo, un arrendador puede preferir establecer un periodo corto si estima que va a necesitar recuperar el inmueble en un plazo breve, o bien, puede optar por plazos más largos si su intención es asegurarse de que puede contar con los ingresos por alquiler durante más tiempo. El arrendatario, por su parte puede preferir plazos cortos si estimara que su estancia fuera a ser igualmente breve, o puede preferir plazos más largos porque haya conseguido pactar un precio muy bajo y pretenda mantenerlo durante mucho tiempo. En cualquier caso, este aspecto, junto al importe de la renta es uno de los aspectos que más suelen valorarse.

    Independientemente del periodo acordado, los contratos de arrendamiento pueden incluir la opción de la prórroga de los mismos a la finalización de dicho plazo. Esta renovación puede ser expresa o tácita.

    Si se acuerda que la renovación sea expresa, sería necesario que alguna de las partes comunicara a la otra su intención de renovar el contrato. Si no existiera dicha comunicación, se entendería que el contrato ha finalizado en su fecha de vencimiento.

    Si se establece una renovación tácita, sería justamente al contrario. El contrato se renovaría automáticamente a menos que alguna de las partes indique lo contrario.



    Las renovaciones pueden ser por periodos iguales al acordado inicialmente o por periodos distintos. No existe ninguna obligación concreta a ese respecto.

    En este caso, se plantea además la posibilidad al arrendatario de dar por finalizado el contrato antes de la fecha de vencimiento del mismo, pero teniendo que indemnizar al arrendador por una cuantía proporcional al tiempo restante hasta el vencimiento del contrato. Este importe, por supuesto, puede ser objeto de negociación en función de las previsiones que tenga cada uno de los intervinientes.

    Un último aspecto que se incluye en este ejemplo sería la renuncia al derecho de subrogación contenida en artículo 16 de la Ley 29/1994. Esto implicaría que en caso de fallecimiento del arrendatario, el contrato no quedaría subrogado automáticamente con el cónyuge, pareja, hijos, padres, etc, tal y como contempla la Ley.